A veces, sólo a veces, encuentras, de repente, un momento de paz. Un momento de paz contigo y con el mundo. En ese fugaz instante te metes en la cama y a la luz de una vela que desprende olor a canela, te escuchas a ti, te sonries melancólico y echas a volar tus pensamientos... y aparece París, aparece mamá y aparece Claudia celosa orque has cogido de la ano a otra niña, en ese mismo marco  también hay lugar para  los amigos: Los que están y los que marcharon...Estos momentos en los que la ansiedad y los miedos duermen, hay que inmortalizarlos y hacerlos eternos porque suelen ser escasos y duran poco, quizás es por ello que son tan valiosos.

 

Apuntado ésto, me voy a dormir, a hablar con mis sueños y a recrearme unos minutos más en esta paz regalada.