A veces, sólo a veces, encuentras, de repente, un momento de paz. Un momento de paz contigo y con el mundo. En ese fugaz instante te metes en la cama y a la luz de una vela que desprende olor a canela, te escuchas a ti, te sonries melancólico y echas a volar tus pensamientos... y aparece París, aparece mamá y aparece Claudia celosa orque has cogido de la ano a otra niña, en ese mismo marco también hay lugar para los amigos: Los que están y los que marcharon...Estos momentos en los que la ansiedad y los miedos duermen, hay que inmortalizarlos y hacerlos eternos porque suelen ser escasos y duran poco, quizás es por ello que son tan valiosos.
Apuntado ésto, me voy a dormir, a hablar con mis sueños y a recrearme unos minutos más en esta paz regalada.

Hola Diego:))
Y es que la vida, al final, es ese encadenar instantes. Instantes felices, momentos emocionantes, alguna lágrima..., y también sueños. Incluso los sueños que tenemos estando conscientemente despiertos...
;)
Un beso grande, principito:))
Las mejores sonrisas son las que se escapan sin permiso, sin motivo y sin testigos...
Un abrazo :)
Por todos tus post que leí y no comenté...ahora en un momento, me creo un blog y te lo comento todo!
un saludo!