Ella tiene, aparentemente, una vida perfecta: Cuando se mira al espejo, éste le devuelve una imagen radiante, cuando va al garaje tiene un descapotable esperándole y en su armario se alojan bolsos y vestidos firmados por los diseñadores más “in”…Ella, sin embargo, no es feliz…El océano de superficialidad en el que se baña se la está bebiendo y salir a flote le está resultando una tarea difícil…

Él intenta ser feliz…vive con su mejor amigo en un piso de diseño, disfruta de una economía saneada por las curas mensuales de papá y en su iphone duermen un sin fin de números de teléfono de gente muy guay dispuesta a tomar copas hasta el amanecer cualquier día de la semana… Su búsqueda de la felicidad queda siempre truncada por un silencio perpetuo en el momento en que las conversaciones comienzan a ser un poco más profundas y por una madre eternamente deprimida…

La segunda ella era la más popular de su clase y tenía siempre al chico más guapo de la mano…Un amor al que quiere y no quiere y un “nosaberquequiero” propio de su edad le quitan el sueño y le hacen derramar lágrimas alguna tarde que otra…

Otra ella y otro él han gozado siempre de una felicidad aparente. Habitantes de una vida privilegiada donde los problemas nunca llegaban a ser importantes… comenzaron a tomar decisiones por sí mismos. Uno marchó al ejército siendo de los primeros de su promoción…una semana después comprobó que su esfuerzo no había servido para nada porque esa vida no era la que andaba buscando…La otra se dejó llevar por las manos de la noche y al ritmo de la música también se vio perdida en medio de la pista de baile…

Otro el no sabe que hacer, dentro de 15 días cogerá un tren rumbo a una ciudad sin mar… A diferencia del resto de ellos, él si sabe lo que necesita para ser feliz pero la sensación de perdición le invade también de vez en cuando…Mientras llega el tren baila con una princesa que le dice al oído que no le suelte…”Ni tu a mí…”, piensa abrazándole fuerte .

¿Es complicado ser feliz o nos complicamos nosotros?